Cuba al límite la isla sin combustible y el plan de supervivencia del régimen
Cuba atraviesa en febrero de 2026 una tormenta perfecta: la presión geopolítica de Washington, el colapso de su principal proveedor de petróleo —Venezuela— tras la captura del presidente Nicolás Maduro a comienzos de enero, y el agotamiento de reservas de combustible que ya no alcanza ni para mantener operativos los aeropuertos del país. El resultado es una crisis humanitaria, logística y económica que el propio presidente Miguel Díaz-Canel reconoció sin eufemismos: "Vamos a vivir tiempos difíciles. Estos, en particular, son muy difíciles."
El origen: sanciones de EE.UU. y el efecto Venezuela
La cadena de eventos que desembocó en la crisis actual arrancó cuando Donald Trump firmó un decreto que amenaza con aranceles adicionales a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, enmarcado en una política de máxima presión sobre La Habana. El golpe definitivo llegó el 3 de enero, cuando una operación estadounidense en Caracas resultó en la captura y traslado a Nueva York del presidente venezolano Nicolás Maduro. Venezuela cubría cerca de un tercio de las necesidades energéticas de Cuba, y desde esa fecha ningún buque con crudo venezolano ha atracado en puertos cubanos. La isla lleva, según confirmó el propio gobierno, sin recibir petróleo desde diciembre de 2025.
En el plano internacional, Rusia calificó la situación de "realmente crítica" y el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señaló estar en contacto "intensivo" con La Habana explorando formas de asistencia. China también declaró su disposición a ayudar. Sin embargo, la amenaza arancelaria de Washington amenaza con disuadir a cualquier proveedor internacional de arriesgarse a suministrar crudo a la isla. La ONU, por su parte, advirtió que Cuba puede "colapsar" si persiste el embargo petrolero. Cuba, por su lado, ha señalado estar dispuesta a un diálogo "significativo" con Estados Unidos, pero rechaza cualquier conversación que implique un cambio de gobierno.
El plan de supervivencia del gobierno cubano
En un Consejo de Ministros extraordinario, el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga confirmó un programa de racionalización energética que prioriza el escaso combustible disponible para servicios esenciales: generación eléctrica, salud, abastecimiento de agua, defensa y sectores que generan divisas como el turismo. Las actividades administrativas se reducen a cuatro días laborales semanales —de lunes a jueves—, y el teletrabajo se convirtió en obligación para las empresas estatales que puedan implementarlo. Para los trabajadores que no puedan teletrabajar ni reubicarse, el gobierno aplicará una "interrupción laboral" remunerada durante un mes.
Díaz-Canel adelantó que el gobierno contempla disposiciones del histórico "período especial" de los años 90 —cuando el colapso soviético dejó a Cuba sin suministros— incluyendo tracción animal, carbón vegetal para cocinar y transporte no motorizado, aunque subrayó que las medidas estarían "actualizadas" a la realidad actual. El paralelismo con aquella época es inevitable y representa un golpe simbólico enorme para el gobierno, que reconoce así la magnitud de la emergencia. Adicionalmente, se autorizó a las empresas privadas a importar su propio combustible si tienen capacidad para hacerlo.
Transporte interno colapsado
En La Habana, las autoridades de transporte público admitieron en redes sociales la reducción aún mayor de la circulación de autobuses, sin especificar rutas ni frecuencias. La dirección de Ómnibus Nacionales en la provincia de Las Tunas suspendió desde el viernes todas sus rutas principales —excepto la de La Habana— debido a la escasez de combustible. Este sector ya venía golpeado: entre enero y septiembre de 2025 registró una caída del 93% interanual en su operación. Los cubanos hacen largas filas para abordar los escasos autobuses privados que aún circulan, en escenas que recuerdan las peores épocas del período especial.
Aeropuertos sin queroseno: la debacle del transporte aéreo
La imagen más impactante de la crisis llegó cuando las autoridades aeronáuticas cubanas comunicaron formalmente a las compañías del sector que nueve aeropuertos de la isla —incluido el Internacional José Martí de La Habana, el Frank País en Holguín, el Juan Gualberto Gómez en Varadero, el Abel Santamaría en Santa Clara y el Jardines del Rey en Cayo Coco, entre otros— no dispondrán de combustible para aeronaves desde el 10 de febrero y hasta el 11 de marzo. Una situación calificada por pilotos comerciales consultados por la agencia AP como "poco habitual, incluso para los estándares cubanos." Un piloto recordó que en una crisis similar hace más de diez años, los aviones europeos tuvieron que repostar en Nassau, Bahamas.
Air Canada, la principal aerolínea de Canadá y uno de los mayores operadores en Cuba con unas 16 frecuencias semanales, suspendió de forma inmediata todas sus rutas hacia la isla y organizó vuelos especiales de repatriación: aviones vacíos enviados a Cuba para recoger a cerca de 3.000 pasajeros canadienses varados, con combustible cargado desde Canadá y escalas técnicas si fuera necesario. El gobierno de Ottawa recomendó a sus ciudadanos extremar precauciones al visitar Cuba ante la escasez de electricidad, combustible y bienes esenciales.
Las españolas Air Europa e Iberia optaron por mantener sus operaciones con una solución logística: los vuelos desde La Habana hacia Madrid realizarán una escala técnica de repostaje en Santo Domingo, República Dominicana. Air Europa aplicó la medida desde el martes, con salidas a las 21:05 hora local de La Habana y llegadas a Madrid a las 13:35 del día siguiente. Iberia, por su parte, activó una política de flexibilidad tarifaria que permite a sus clientes realizar cambios voluntarios en sus reservas sin penalización.
Las aerolíneas mexicanas adoptaron un enfoque diferente. Aeroméxico, que opera un vuelo diario de ida y vuelta entre Ciudad de México y La Habana, y VivaAerobus, con una frecuencia diaria desde Cancún y ocho vuelos semanales desde Monterrey, Mérida y el Estado de México, decidieron cargar combustible adicional en territorio mexicano suficiente para cubrir todo el trayecto de ida y vuelta sin necesidad de repostar en la isla. Ambas aerolíneas informaron que mantienen operaciones con normalidad, aunque advirtieron que informarán sobre cualquier cambio a través de sus canales oficiales.
La Empresa Cubana de Navegación Aérea sostuvo que los aeropuertos del país permanecen "operativos las 24 horas", pero sin aclarar la disponibilidad real de combustible para vuelos internacionales, una declaración que contrasta con los avisos formales enviados a las propias compañías aéreas.
El impacto en turismo y economía
El sector turístico, considerado uno de los motores económicos de Cuba y al que el gobierno prioriza expresamente en su plan de emergencia, llega a esta crisis en uno de sus peores momentos históricos. En 2025, Cuba registró apenas 1,8 millones de visitantes internacionales, su cifra más baja desde 2002 sin contar los años de la pandemia. Canadá, su principal mercado emisor, contribuyó con más de 754.000 turistas pero con una caída interanual del 12,4%.
El gobierno inició el cierre y "compactación" de hoteles en Varadero y los cayos del norte para reducir el consumo energético, trasladando a los turistas a otras instalaciones y agravando la ya deteriorada imagen del destino cubano ante los operadores internacionales.
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