El Congreso que heredará la próxima presidencia Pacto manda, pero no domina
Colombia estrenó el 8 de marzo de 2026 un nuevo Congreso que tomará posesión el 20 de julio y que marcará el terreno político en el que gobernará el próximo presidente. El resultado es una cámara profundamente fragmentada, donde ningún partido tiene mayoría absoluta y las alianzas serán la moneda de cambio permanente.
El Pacto Histórico se consolidó como la primera fuerza política con 25 curules en el Senado, tras obtener más de 4,4 millones de votos y el 22,72% del total de sufragios. Su victoria, sin embargo, está lejos de ser una mayoría cómoda: para sacar adelante cualquier reforma, el partido de gobierno deberá negociar con otras bancadas, en un Senado donde la oposición y los partidos de centro suman la mayoría de los escaños restantes.
El gran ganador relativo de estas elecciones es el Centro Democrático, que se posiciona como la principal fuerza opositora. El partido uribista pasó de 14 curules en el periodo anterior a 17, consolidándose como la segunda fuerza del Senado con el 15,62% de los votos y más de 3 millones de sufragios.
Esta bancada, respaldada por la candidatura presidencial de Paloma Valencia, llega al nuevo Congreso fortalecida y con músculo suficiente para liderar la oposición. Le siguen en escaños el Partido Liberal con 13 curules, la Alianza por Colombia —verde, En Marcha y aliados— con 11, el Partido Conservador con 10, el Partido de la U con 9, Cambio Radical y ALMA con 7, y Ahora Colombia con 5. El Movimiento Salvación Nacional, impulsado por el liderazgo del candidato Abelardo de la Espriella, logró cuatro curules, señal de que la disputa por el electorado de derecha se está fragmentando más allá del uribismo.
El nuevo mapa legislativo también trae novedades históricas y señales de alerta. El partido Comunes —heredero político de las FARC en el Congreso— no alcanzó el umbral de votos y saldrá del legislativo, mientras que nuevas fuerzas como el Frente Amplio Unitario y Creemos lograron representación.
El nuevo Senado tendrá como primeros retos la discusión del Plan Nacional de Desarrollo, las reformas sociales pendientes y la definición del Presupuesto nacional para la siguiente vigencia fiscal. En ese escenario, quien gane la presidencia en mayo enfrentará un Congreso donde gobernar exigirá construir coaliciones amplias, negociar con rivales y ceder en más de un frente. El país que viene se legislará en la mesura, no en el absolutismo.

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