La guerra en Medio Oriente encendió la mecha de la economía mundial, el petróleo, la recesión y el fantasma de la estanflación
El conflicto bélico desatado por Estados Unidos e Israel contra Irán no es solo una crisis geopolítica: es también una bomba de tiempo económica que ya está detonando en los mercados globales. La guerra ha generado la mayor interrupción en el suministro de petróleo de la historia, con consecuencias que van desde el galón de gasolina hasta el precio de los alimentos, y desde Wall Street hasta los mercados asiáticos.
El epicentro del desastre es el estrecho de Ormuz. Según datos de la consultora Kpler, en 2025 se transportaban diariamente más de 14 millones de barriles de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, equivalente a un tercio del total de las exportaciones marítimas mundiales de crudo. El Estrecho también es un punto crítico para los flujos globales de gas: todas las exportaciones de gas natural licuado de Qatar, que representan aproximadamente el 20% de los envíos mundiales de GNL, deben atravesarlo. Cuando el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán declaró la vía "insegura para la navegación", el pánico se extendió de inmediato: navieras como Nippon Yusen de Japón y Hapag-Lloyd de Alemania anunciaron instrucciones para que sus flotas evitaran el paso.
El impacto en los precios del crudo fue brutal y veloz. El barril superó los 115 dólares y rebasó los 100 por primera vez desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. El crudo de referencia estadounidense West Texas Intermediate casi se duplicó respecto a los niveles de enero, cuando rondaba los 60 dólares por barril. En Estados Unidos, los precios de la gasolina ya han subido 50 centavos, pasando de US$2,98 por galón antes de que comenzara la guerra a US$3,48 por galón.
Los economistas tratan de medir el daño. Las probabilidades de una recesión este año se dispararon hasta un 35% a primera hora del lunes, según el mercado de predicciones Kalshi, frente al 20% registrado a principios de febrero. Joe Brusuelas, economista jefe de RSM, identifica tres umbrales críticos: si los precios del petróleo suben a US$125 el barril, los precios de la gasolina aumentan a US$4,25 por galón y la inflación se acelera a un 4% anual.
El escenario que más alarma a los analistas no es solo una recesión, sino la estanflación: la combinación mortal de economía estancada con inflación disparada. Según el Fondo Monetario Internacional, la economía mundial podría soportar un aumento del 10% en los precios de la energía, aunque el crecimiento se ralentizaría de alrededor del 3,2% al 3%. Los economistas prevén que, si el conflicto se prolonga, Reino Unido y la zona euro podrían crecer apenas un 1% o incluso menos. Según economistas del Royal Bank of Canada, la inflación en Estados Unidos podría alcanzar el 3,7% si el petróleo se mantiene en torno a los 100 dólares por barril.
El contagio es global. Los precios del gas natural en Europa subieron casi un 67% en la primera semana de la guerra, según analistas de ANZ Bank. En Asia, las economías más dependientes del petróleo de Oriente Medio también sienten el golpe: el Nikkei de Japón perdió más de un 6% y el Kospi de Corea del Sur más de un 7% el lunes. Aproximadamente tres cuartas partes de los barriles que transitan por Ormuz se envían a China, India, Japón y Corea del Sur, y China recibe la mitad de sus importaciones de petróleo por esta ruta.
Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group, advirtió que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz casi con certeza provocaría una recesión mundial: los precios del petróleo tendrían que subir lo suficiente como para reducir la demanda y reequilibrar el mercado. Los escenarios más extremos son perturbadores: Goldman Sachs estima que una interrupción de un mes podría llevar los precios por encima del máximo histórico de 145 dólares por barril, mientras que economistas de Westpac prevén que tres meses de interrupción los elevarían hasta los 185 dólares.
Sin embargo, hay señales que permiten cierto optimismo moderado. Trump declaró que la guerra estaba "casi completa", lo que ayudó a calmar parcialmente los mercados: después de subir hasta US$119 el barril, los precios del petróleo de EE.UU. cayeron a US$92 el barril. Además, EE.UU. es hoy un exportador neto de energía, lo que le da un margen que no tenía en crisis anteriores.
La historia pesa: la situación recuerda a las crisis del petróleo de los años 70, cuando los conflictos en Oriente Medio dispararon los precios y arrastraron a las economías avanzadas a una recesión prolongada. La pregunta es si esta vez el mundo logrará evitar repetirla.
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