Implicaciones éticas del transhumanismo
Hablar del transhumanismo evoca complejidad conceptual, puesto que, desde cierta perspectiva, puede entenderse como un fenómeno clínico que busca mejorar la calidad de vida de las personas, pero por otra parte, puede mirarse como un radio de acción científico que va más allá, de nuestro presente.
En este sentido, es preocupante el no comprender los objetivos finales del transhumanismo, es decir, se desconocen los intereses últimos y las consecuencias que este fenómeno pueda traer al mundo contemporáneo. Cortazzo, J. P. N. (2020).
Ahora se hace necesario para la filosofía, buscar la verdad sobre estas dinámicas del transhumanismo, lo que antes se veía como una ayuda a la salud, hoy es preciso sostener que se observa con gran sospecha sobre los beneficios que este pueda traerle a la sociedad. Marcos, A. (2018).
Es realmente una tarea que debe emprender la filosofía como ciencia del pensamiento, que pretende siempre ir o indagar más allá de la verdad. Es una tarea inquietante, pero al mismo tiempo es una búsqueda de la verdad y del sentido que realmente subyace al interior del transhumanismo.
Ahora bien, ante la pregunta por los fines e interés del Transhumanismo, e infiriendo sobre el artículo de Zárate Alcarazo, L. O. (2020). Es posible considerar múltiples interpretaciones, las cuales se direccionarán de acuerdo con el intérprete y su presaber. Por ello la filosofía debe acudir al método de la “hermenéutica” para acercarse a una interpretación aséptica, que parte de una fundamentación lógica, y desde unas líneas de inferencia coherentes con la “realidad”, que pueda expandir aún más el marco epistemológico y bibliográfico del estado del arte de este nuevo fenómeno que inquieta a la madre de todas las ciencias y en específico a la ética.
Para desarrollar este ejercicio inferencial se deben considerar dos interrogantes fundamentales, el primero apunta a la conveniencia de un transhumanismo como benefactor que permita desde todo punto de vista alargar la vida, pero además mejorar la calidad de esta, para pernoctar en ella de una forma “más humana y digna”. Desde este ámbito la pregunta que se formula es ¿Puede realmente la ética evitar el desarrollo del transhumanismo, apelando al discurso académico desde una fundamentación ontológica y axiológica?
La segunda pregunta para disertar sobre el concepto en cuestión, está relacionada con lo que Friedrich Nietzsche entendía en la expresión del “Más allá del bien y del mal”. En otras palabras, el ejercicio del transhumanismo puede entenderse y aceptarse desde perspectivas fuera del tiempo, es decir, apelando a las posibilidades y las hipótesis o suposiciones. Precisando una interpretación adelantada del Transhumanismo desde enfoques utilitaristas, pragmáticos, alienantes, y en el peor de los casos sionista. “buscando su propia libertad” con el fin de imponerse a la crítica de una ética, que se fragmenta desde las miradas del subjetivismo y el multiperspectivo, bajo estos parametros la pregunta sería: ¿Es posible que la especie humana desaparezca ante el constante avance y desarrollo del transhumanismo, desplazando al ser humano al punto de perder nuestra propia identidad? Son estos dos cuestionamientos los que motivan a desarrollar una reflexión desde una perspectiva Kantiana centrada en la racionalidad y el espíritu lógico. Kant, I. (1977).
Es necesario entender que la ciencia hoy se impone ante cualquier código ético, solo basta observar el mundo para darse cuenta de cómo la ciencia domina en casi todos los campos de la sociedad, la evidencia es visible a kilómetros de distancia. Por ello es ineludible que la gran mayoría de las personas le apuesten más a la ciencia que a la ética.
Sin embargo, la ética inútilmente intenta mantenerse en una sociedad que indiferente la ve agonizar, somos testigos de esta tragedia frente a la cual nada podemos hacer, impotentes observamos el desarrollo de la ciencia y la tecnología de cómo estas se despliegan exponencialmente por todo el planeta y hasta por fuera de él. Mientras que la ética se traga uno a uno sus criticas axiológicas y ontológicas en un mundo que se condena y esclaviza en las políticas económicas de un mercado global. De esto se puede dar fe desde la filosofía de Zygmunt Bauman en sus ya conocidos textos como “Modernidad Liquida” “Amor Liquido” “Tiempos Líquidos” “Vida de Consumo” entre otros títulos de gran valor, O bien pudiera mencionar los textos de Gilles Lipovetsky, “Tiempos Hipermodernos” “La Estetización del Mundo” “La Era del Vacío” “El Occidente Globalizado”.
Lamentablemente al obedecer a la relatividad y los subjetivismos axiológicos la ética se vuelve doxa, (opinión) carente de credibilidad y fundamentación epistemológica, luego no hay no hay razones para la crítica a la ciencia. El problema del subjetivismo y la relatividad son inminentes dificultades que afecta a la ética esto lo ha descrito brillantemente la doctora Adela Cortina (1996) en casi toda su obra filosófica, Pero la cuestión se agrava aún más, cuando intentamos generalizar desde la ontología y la axiología. En otras palabras, la ética está condenada a una dialéctica que la neutraliza, que la deja en la incertidumbre y la arroja a la múltiple-interpretación o multiperspectivismo que surgen necesariamente de los distintos paradigmas sociales, lo que imposibilita una interpretación general, objetiva y demostrable.
Comentarios (16)
Alejandra Marcela Rocha Castro
hace 1 mesEn cuanto a la pregunta sobre si perderemos nuestra identidad. Creo que ahí está el problema principal: nos venden el transhumanismo como una forma de ser "mejores", pero si nos quitan la vejez, el error y la finitud, ¿qué quedaria de lo que hoy llamamos ser humano? Si el transhumanismo logra que dejemos de sufrir o de morir, probablemente logre tambien que dejemos de ser nosotros mismos. Al final, parece que por querer ser como dioses tecnológicos, corremos el riesgo de convertirnos en algoritmos muy eficientes pero sin alma.
Es triste, pero muy real, esa imagen de la ética "agonizando". Mientras los laboratorios avanzan, nosotros nos quedamos con opiniones (la doxa) que no parecen tener importancia.
Alejandro Luna
hace 1 mesconsidero que es poco probable que el ser humano desaparezca por el transhumanismo, pero sí existe el riesgo de que cambie mucho nuestra forma de ser o de vivir. Si la tecnología llega a modificar demasiado al ser humano, podríamos perder parte de nuestra identidad. Por eso es importante reflexionar y poner límites para que los avances científicos no terminen alejándonos de lo que significa ser humanos.
Mariangel Berrio Diaz
hace 2 mesesAhora bien, pasando a la segunda pregunta, no considero que el ser humano desaparezca ante el avance porque al fin y al cabo el ser humano es necesario e incluso puede llegar a ser irreemplazable. Aunque existan tantos avances el hombre es algo que se necesita por su humanidad e incluso su esencia.
Mariangel Berrio Diaz
Sofia
hace 2 mesesMientras lo leía pensaba en quién tendría realmente acceso a esas mejoras o si solo serían para unos pocos. También me hizo cuestionar si en algún momento el ser humano podría perder parte de su esencia al depender tanto de la tecnología. Creo que el texto invita a reflexionar y a no ver la tecnología solo como progreso, sino también a pensar en sus consecuencias. Al final, más que detener los avances, el reto está en usarlos con responsabilidad y pensando en el bienestar de todos.
Luz Daniela Flórez Saldarriaga
hace 2 mesesPara mí, el transhumanismo es un tema que genera mucha desconfianza. Por un lado, empezó como algo bueno, como una forma de usar la medicina para que la gente viva mejor. Pero el problema es que hoy parece que la ciencia quiere ir mucho más allá de nuestro presente: quiere rediseñarnos.
Lo que más me preocupa es que no sabemos qué buscan realmente con esto ni qué consecuencias traerá. La filosofía tiene la tarea de investigar qué hay detrás, porque lo que antes era una ayuda para la salud, hoy se ve con sospecha.
Natali
hace 2 mesesPersonalmente sí considero que la muerte condiciona la vida, porque el hecho de saber que nuestra existencia tiene un límite influye en las decisiones que tomamos y en la forma en que valoramos el tiempo, las experiencias y lo que hacemos con nuestra vida.
Juan Pablo Vivero Márquez
hace 2 meses2/ En mi opinión, sí podría existir el riesgo de que el avance del transhumanismo transforme tanto al ser humano que con el tiempo termine apareciendo una versión diferente de nuestra especie, lo que podría hacer que perdamos parte de nuestra identidad. Sin embargo, no creo que signifique una desaparición inmediata, sino más bien una transformación gradual dependiendo de hasta dónde la sociedad permita modificar la naturaleza humana.
Carmelo Elías ramos petro
hace 2 mesesEl avance del transhumanismo podría transformar profundamente a la especie humana. Sin embargo, más que provocar su desaparición, es posible que genere una modificación de su identidad biológica, cultural y social. El riesgo aparece cuando el progreso científico y tecnológico avanza sin una reflexión ética que lo oriente. Si esto ocurre, valores fundamentales como la dignidad, la autonomía y el respeto por la persona podrían verse debilitados.
Comentario 2
El transhumanismo plantea la posibilidad de mejorar o modificar al ser humano mediante la tecnología, lo que genera debates profundos sobre el futuro de nuestra especie. Existe la preocupación de que estos avances puedan alterar nuestra identidad o incluso cambiar lo que entendemos por “ser humano”. Desde una visión inspirada en Kant, la razón y la ética deben actuar como límites y orientaciones del progreso científico.
Adriana Isabel Berrio Julio
hace 2 mesesEste artículo me gustó porque nos invita a reflexionar sobre un problema central de nuestro tiempo: la necesidad de pensar el progreso tecnológico desde una perspectiva ética que tenga en cuenta el futuro de la humanidad.
María José Seña Arteaga
hace 2 mesesTambién pienso que el transhumanismo podría transformar profundamente la condición humana e incluso poner en riesgo aspectos de nuestra identidad como especie. Si la tecnología modifica de forma radical nuestras capacidades físicas o cognitivas, podría cambiar lo que entendemos por “ser humano”. Por eso es necesario mantener una reflexión ética y filosófica constante que permita evaluar sus consecuencias y preservar aquello que nos hace humanos.
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