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Crisis en la Unidad de Salud de Uniatlántico: retrasos en contratación ponen en riesgo a más de 1.800 afiliados

03 marzo, 2026 InfoReal
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Crisis en la Unidad de Salud de Uniatlántico: retrasos en contratación ponen en riesgo a más de 1.800 afiliados


Docentes, jubilados y trabajadores de la Universidad del Atlántico denuncian demoras en la entrega de medicamentos, falta de personal en la farmacia y problemas en la atención asistencial. El sindicato ADT también señala irregularidades en el manejo institucional


La Unidad de Salud de la Universidad del Atlántico atraviesa una profunda crisis operativa que tiene en alerta a sus más de 1.800 usuarios, entre docentes activos, trabajadores y jubilados del alma mater barranquillera. Demoras en la entrega de medicamentos y en la asignación de citas de control son algunas de las preocupaciones que afectan a los afiliados, derivadas de retrasos en los procesos de contratación de empresas proveedoras y del personal necesario para su correcto funcionamiento.


La situación fue llevada al más alto nivel de decisión institucional. Eliécer Peña, representante de los jubilados de la Universidad del Atlántico, tomó la palabra en la última sesión del Consejo Superior del alma mater para exponer en detalle lo que viene sucediendo con los 1.830 usuarios atendidos por la dependencia.


Según Peña, el problema de fondo radica en la centralización de los procesos de contratación en la rectoría, lo que ha ralentizado dramáticamente los tiempos de respuesta institucional. "Eso ha traído una serie de problemas. Por ejemplo, los contratos que hacía la Unidad de Salud salían en dos o tres días; hoy en día, en la rectoría de la Universidad del Atlántico se demoran dos y tres meses", señaló el representante de los pensionados ante el Consejo Superior.


Esta demora ha generado una cadena de consecuencias que compromete la calidad del servicio. Los medicamentos están disponibles físicamente, pero no pueden ser entregados por falta de personal suficiente en la farmacia para su dispensación. Además, los tiempos prolongados de pago han ahuyentado a posibles contratistas: según Peña, los proveedores no quieren trabajar con la Unidad de Salud porque los pagos se demoran demasiado.


Ante este panorama, el representante de los pensionados hizo una solicitud formal al Consejo Superior: que adopten correctivos como devolver el control de la Unidad a su junta administradora y que la rectoría deje de concentrar el manejo de la contratación.



Algunos avances, pero la normalización aún no llega

A pesar de la gravedad de la situación, hay señales de que la directora de la dependencia ha comenzado a actuar. Fernando Cabarcas, representante de los profesores ante la junta administradora de la Unidad de Salud, indicó que ya hay un proveedor suministrando medicamentos, aunque faltan dos más cuya contratación está en curso.


Igualmente, se trabaja en solucionar los inconvenientes con el personal que hace falta para cumplir con el proceso de selección, adquisición, recepción, almacenamiento y entrega de medicamentos. Cabarcas se mostró optimista: "Esperamos que en próximos días el tema quede regularizado completamente."


Sin embargo, el problema no se limita a los medicamentos. En materia asistencial, la clínica que ha venido prestando servicio es la Misericordia, pero existe una queja reiterada por su lejanía: en una urgencia, llegar allá es difícil y eso compromete la salud y el bienestar del paciente en un momento crítico. Por esta razón, ya se gestiona la contratación con un nuevo centro asistencial más accesible para los afiliados.



El contexto de una universidad en disputa

La crisis en la Unidad de Salud no ocurre en un vacío. La Universidad del Atlántico atraviesa en este momento una disputa más profunda que lo meramente académico, con denuncias de sectores internos que señalan irregularidades en la gestión del rector Rafael Castillo. El sindicato ADT, a través de su presidente Federico Santodomingo Zárate, ha denunciado lo que describe como una persecución contra los docentes, señalando que los nombramientos no siguen los parámetros que exige la norma.


Esta situación de tensión interna entre la administración, el sindicato y los representantes de la comunidad universitaria es el telón de fondo sobre el cual se desarrolla la crisis en la Unidad de Salud, afectando directamente a quienes dependen de esta dependencia para su atención médica.


Los usuarios afiliados esperan que las autoridades universitarias actúen con prontitud para garantizar un servicio de salud continuo, oportuno y de calidad. La pelota está en la cancha del Consejo Superior.

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