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Alerta por el tusi, amputaciones, necrosis y xilacina en una droga que ni quienes la venden saben qué contiene

29 mayo, 2026 InfoReal
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Alerta por el tusi, amputaciones, necrosis y xilacina en una droga que ni quienes la venden saben qué contiene

 

Lo que comenzó siendo conocido en Colombia como una droga de fiesta de color rosado pasó, en silencio y en menos de una década, a convertirse en uno de los problemas emergentes de salud pública más complejos del país. La ONG y 

Échele Cabeza lanzó una fuerte advertencia sobre los crecientes riesgos para la salud asociados al consumo de "tusi" en Colombia, tras detectar la presencia de xilacina —un potente sedante veterinario— en muestras analizadas recientemente, y documentar casos relacionados con necrosis, amputaciones, daños vasculares severos y el denominado síndrome de "vejiga ketamínica".

 

El primer punto que debe quedar claro es que el tusi que hoy circula en Colombia no es lo que era hace diez años. Aunque hace más de una década algunas muestras contenían pequeñas cantidades de 2C-B, una feniletilamina psicodélica, esa presencia prácticamente desapareció. Hoy el "tusi" corresponde a mezclas variables e impredecibles de sustancias como ketamina, MDMA, MDA, cafeína, cocaína y otros compuestos o adulterantes, incluyendo medicamentos como benzodiacepinas e incluso opioides como la oxicodona.

 

El segundo punto, más alarmante, es la xilacina. Échele Cabeza identificó dos muestras positivas de xilacina durante el segundo semestre de 2024, seis más durante 2025 y otras dos en lo corrido de 2026. La xilacina es un sedante veterinario que ha generado graves crisis sanitarias en Estados Unidos por su mezcla con fentanilo y su relación con necrosis cutánea, amputaciones y sobredosis. Aún no se puede relacionar directamente con los casos colombianos, pero su presencia documentada ya es motivo de alerta.

 

Las consecuencias físicas ya no son hipotéticas. La organización recordó un caso ocurrido en Cali hace aproximadamente dos años en el que una persona sufrió amputaciones de extremidades presuntamente asociadas al consumo problemático y reiterado de "tusi". Más recientemente, en Medellín se reportaron 18 jóvenes intoxicados con tusi alterado, uno de los cuales también terminó con la amputación de una pierna. Entre las hipótesis manejadas por los investigadores aparece el levamisol, un antiparasitario veterinario usado para adulterar cocaína y asociado a vasculitis, necrosis tisular y amputaciones.

Entre los síntomas de alerta que pueden indicar compromiso vascular por consumo de tusi están: dolor intenso en reposo, calambres en dedos o pies, úlceras o heridas de difícil cicatrización, cambios de coloración en la piel, hormigueo o pérdida de sensibilidad y ausencia de pulso en extremidades. Identificar estos signos a tiempo puede evitar consecuencias irreversibles.

 

El problema de fondo es estructural. "Las personas usuarias terminan expuestas a verdaderos experimentos químicos informales, donde los productores modifican fórmulas constantemente buscando efectos más intensos o mayor rentabilidad", advirtió la ONG. Actualmente preocupa el aumento de benzodiacepinas, la aparición de xilacina y trazas de fentanilo farmacéutico en algunas mezclas. Muchos lotes nunca alcanzan a ser analizados debido a su rápida distribución y consumo en contextos recreativos.

 

La ONG cuestionó la ausencia de estrategias estatales masivas de prevención y reducción de daños: "Pese a más de diez años de circulación de esta sustancia, aún no existen suficientes sistemas de monitoreo, análisis de sustancias ni alertas tempranas impulsadas desde el Estado." Cerró con una frase contundente: "El tusi es el basuco de la generación centennial y apenas estamos empezando a ver los daños individuales y sociales de esta sustancia."

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