Opinión

Epistemología, lenguaje y significado

25 mayo, 2026 InfoReal
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Epistemología, lenguaje y significado

Los seres humanos, siempre hemos tenido la necesidad de comunicarnos, de expresarnos, es algo, inherente a nuestra condición. Somos sujetos de lenguaje, somos una realidad comunicativa, que, si no fuera por el lenguaje, difícilmente, fuéramos seres humanos. Esta idea me surge, después de leer el Tractatus Logico-philosophicus de Ludwig Wittgenstein, escrita entre 1914 a 1916 y siendo publicada originalmente en alemán en 1921. 


De forma muy general este autor nos recuerda lo fundamental que es el lenguaje. Tanto así, que nuestro pensar depende, de nuestro lenguaje.  Xirau, R. (2000).  “Existe una estrecha relación entre el lenguaje y el pensamiento, hasta el punto de que los límites del lenguaje coinciden con los límites del pensamiento: todo lo que se puede pensar se puede decir, todo lo que se puede decir se puede pensar. El lenguaje describe hechos, cosas que acaecen, y puesto que el pensamiento no puede ir más allá del lenguaje, el pensamiento sólo puede referirse al mundo a los hechos. 

Nuestro pensamiento está dirigido esencialmente al conocimiento de la realidad empírica, todo aquello que pueda estar fuera de ella (Dios, el alma, las substancias, las esencias...) son entidades de las que no se puede hablar ni pensar.”[1] Sin embargo, aunque es bueno el análisis, genera un cierto malestar para los creyentes o para los hombre de fe. “pues argumentaran que Dios existe; aunque no le veamos”. Realmente, es muy complejo proponer una tesis desde la filosofía, y que todos estemos de acuerdo. Precisamente esta relatividad es la que me obliga a escribir, pensemos por un instante… ¿Qué les enseñan a nuestros hijos en los planteles educativos? y ¿dónde yace la verdad de lo que se enseña?

En otras palabras, más simples, ¿No es la educación un sistema absurdo? Xirau, R. (2000). donde por un lado las ciencias exactas afirman que ellas tienen la razón, y por el otro las ciencias humanas posibilitan la existencia de un Dios creador. Es preocupante saber que así nos educamos y formamos, es de esta forma que el mundo ha evolucionado, creciendo entre razón y fe, entre ciencia y religión, somos tantas cosas, pero en realidad nada somos. Para la ciencia un punto azul tenue en el espacio, para los religiosos creación divina, ¡dicotomías! Finalmente, uno puede considerar, que en ultimas cada quien da significado a lo percibido, y desde allí valora. 


Fijémonos entonces, en el “significado”. ¿Cómo significar? ¿Cuáles son los elementos para la significación? ¿Qué se debe significar? ¿desde qué contexto se puede significar? ¿para qué significar? Y podría no terminar… 

El asunto con todo esto, es tratar de comprender como opera el proceso de enseñanza en las escuelas y universidades, teniendo en cuenta que la verdad es inalcanzable, mientras las teorías se multiplican, e inclusive algunas dan a luz. Esto no es una reflexión particular, esto es un asunto general de la filosofía. El célebre Platón, lo expreso en el “Mito de la Caverna”, en la obra de la Republica, Descarte tiempo más tarde pone por dudad hasta el sistema educativo, en su obra magna “El Discurso del Método, Friedrich Nietzsche expresa que todo hombre debe ser libre y no sometido a otro en ninguna forma, y que debemos salir del rebaño, algo parecido a la propuesta de Karl Marx quien finalmente evoca un nuevo sistema de producción, por ello fueron conocidos como los filósofos de la sospecha, y ni hablar de Copérnico o Galileo… Ricoeur, P. (2003).


Significar no es fácil, y dar sentido a algo, es más complejo aún. Zoya, L. G. R., & Aguirre, J. L. (2011). Sin embargo, suele suceder tan frecuentemente que ni nos damos cuenta, de lo que significamos a cada instante de nuestras vidas. Lo grave del asunto es que además de ignorar que damos significado, lo hacemos incorrectamente. Ejemplo de ello, cuando las personas nos fallan, cuando nos desilusionamos de algo, cuando sentimos que nos hemos equivocado, cuando valoramos lo que no debió ser valorado, en otras palabras, cuando la realidad me lo demuestra.


Por ello, el proceso de enseñanza es una tarea compleja, que requiere no solo expertos en un área del saber, sino expertos que puedan dar significado preciso, de aquello de lo cual se expresan, los estamentos educativos requieren ser precisos en la palabra, en la escritura, en el lenguaje, en la comunicación, de lo contrario apología la torre de Babel. Se requiere entonces resignificar nuestra reflexión sobre la importancia ineludible del lenguaje para la comprensión y el entendimiento de los fenómenos. El lenguaje hoy sea convertido en un tema de carácter filosófico, que involucra no solo a filósofos, sino también sociólogos, lingüistas, antropólogos entre muchos otros, que han de consultar y cuestionar los asuntos del lenguaje.


Del mismo modo en que el mundo antiguo, se preocupo por hallar la verdad, y encontrar el logos de los fenómenos naturales; y de la misma manera, en que los clásicos desarrollaron procesos dialecticos que le permitieran argumentar con cierta coherencia, los hombres de la contemporaneidad encuentran interesante, analizar el “sentido” en el que se han venido diciendo las cosas no solo en filosofía, sino además en el acerbo cultural y científico.


Una prueba de ello es La Escuela alemana de Frankfurt, con Jurgen Habermas a la cabeza, quien direcciona este tipo de problemática lingüística, y la enfoca en “La Ética del Discurso” o lo que es lo mismo “La acción comunicativa”. Que intenta encontrar reglas en el discurso práctico, aludiendo a la racionalidad como un fundamento de la Ética dialógica. Habermas, J., & Redondo, M. J. (1987).


Según Adela Cortina, A. (2013).  la propuesta de Habermas, intenta por medio de una lógica mínima llegar a un entendimiento entre los interlocutores, que en últimas permita llegar a un consenso.

 

Ahora bien, no es fácil unificar criterios en medio de la pluralidad y diversidad de culturas, puesto que ello implica dicotomía cultural y juego de intereses, en otras palabras, juego de poderes, que no permitirían en ningún sentido ser excluidos. Zoya, L. G. R., & Aguirre, J. L. (2011).


Para ello Habermas considera que el “Discurso”  puede ser teórico y práctico, donde inconfundiblemente el segundo se presenta lucha de intereses, de allí la dificultad de dialogar y llegar al consenso. Para efectos de superar las dificultades. La Escuela alemana propone una actitud dialógica que debe ser indispensable en una sociedad democrática y pluralista.


Con respecto a la propuesta de Habermas y considerando que el fin del lenguaje es entenderse entre los seres humanos, bien vale pensar que sería excelente el dialogo como mecanismo para resolver nuestras diferencias.


Finalmente cabe resaltar que somos nosotros, quienes damos sentido a las cosas, y en este orden de ideas, cabe la multiple-significación, por ello la complejidad será la protagonista en cada clase, he aquí la virtud del buen maestro, “discernir” para hallar el concepto más apropiado a cada fenómeno a cada circunstancia. Esto era lo que buscaba Sócrates con el proceso de la mayéutica, hallar la verdad. 

Bibliografía

Ø  Wittgenstein, L., & dos Santos, L. H. L. (1994). Tractatus logico-philosophicus. Edusp.

Ø  Ricoeur, P. (2003). El conflicto de las interpretaciones: ensayos de hermenéutica. Fondo de Cultura Económica.

Ø  Habermas, J., & Redondo, M. J. (1987). Teoría de la acción comunicativa (Vol. 2, p. 469). Madrid: Taurus.

Ø  Cortina, A. (2013). Ética del discurso: ¿ un marco filosófico para la neuroética?. Isegoría, (48), 127-148.

Ø  Blackburn, S. (2015). La historia de la República de Platón. Debate.

Ø  Vigo, A. G. (2007). Medios y fines en el Gorgias de Platón (466a-468e). Méthexis, 20(1), 181-201.

Ø  Zoya, L. G. R., & Aguirre, J. L. (2011). Teorías de la complejidad y ciencias sociales. Nuevas estrategias epistemológicas y metodológicas. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences, 30(2).

Ø  Xirau, R. (2000). Introducción a la historia de la filosofía. Unam.

Oscar S. Carmona Bello



[1] Wittgenstein, L., & dos Santos, L. H. L. (1994). Tractatus logico-philosophicus. Edusp.

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